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+34 910 920 738Perder a un ser querido o enfrentarse a una urgencia grave de madrugada es, sin duda, uno de los momentos más duros y desoladores que podemos vivir en familia. En medio de ese inmenso dolor y estado de shock, lo último que necesitas es pelearte con un contestador automático interminable, buscar papeles desesperadamente por los cajones o no saber a quién recurrir para que te eche una mano. El miedo a sentirte solo o a no saber cómo gestionar los primeros trámites en una situación tan crítica genera una angustia que te paraliza por completo.
Sufrir un percance en casa, tener una avería o simplemente no entender un concepto en el recibo de tu seguro, suele ir acompañado del temido momento de coger el teléfono. Es muy frustrante enfrentarse a contestadores automáticos interminables, a máquinas que no entienden lo que dices o a la sensación de que te pasan de un departamento a otro sin que nadie se haga cargo de tu problema. El miedo a que tu incidencia se pierda en un laberinto burocrático o a no recibir la asistencia urgente que necesitas, genera muchísimo desgaste y desconfianza.
Vivir en un mundo cada vez más digital y automatizado está muy bien para algunas gestiones rápidas, pero cuando se trata de proteger a tu familia, tu casa o tu futuro, la frialdad de una pantalla muchas veces no es suficiente. Es muy común sentir desconfianza al contratar una póliza por internet sin verle la cara a nadie, conviviendo con el miedo a no entender bien los documentos o a que te vendan un paquete estándar que realmente no encaja con tu vida. Esa sensación de no tener a un profesional de carne y hueso al que poder mirar a los ojos si tienes un problema grave, genera mucha inseguridad.
Estar buscando un seguro nuevo y enfrentarte a calculadoras online que te piden decenas de datos para luego darte un precio irreal, da muchísima pereza. Es muy común sentir desconfianza al dejar tu teléfono en internet por el miedo a que te acribillen a llamadas comerciales agresivas o intenten colarte un paquete cerrado lleno de coberturas que realmente no encajan con tu vida. Esa sensación de que solo quieren venderte algo rápido, con la inseguridad de terminar pagando de más por servicios que jamás vas a utilizar, es una barrera enorme a la hora de dar el paso.
Estar al pie del cañón prestando un servicio a una familia y tener que paralizar tu trabajo porque no consigues contactar rápidamente con la aseguradora, genera muchísima frustración. Para cualquier profesional, ya sea de un servicio funerario, un taller o un cuadro médico, perder el tiempo escuchando una centralita automática o ser derivado de un departamento a otro es un desgaste inmenso. El miedo a no poder avanzar en una gestión urgente o a que un trámite burocrático retrase la atención que le estás dando al cliente final, es un obstáculo que entorpece gravemente tu día a día.